Campañas políticas en la era digital
- Political Society

- 1 sept 2025
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 5 sept 2025

Por Eybis Villamizar
Durante décadas, hacer campañas políticas en Colombia implicaba recorrer pueblos, instalar carpas improvisadas y disponer de sillas plásticas para recibir a la comunidad. Era la política de la silla: presencial, directa, con discursos extensos y el contacto físico como principal estrategia de persuasión. Hoy, ese modelo ha sido desplazado por una lógica digital, donde los algoritmos, los likes, los comentarios y los reels configuran el nuevo escenario electoral. Con las elecciones presidenciales de 2026 en el horizonte, resulta urgente analizar cómo ha evolucionado la comunicación política, qué implicaciones tiene esta transformación y qué desafíos plantea para la democracia contemporánea.
De la silla a lo digital
Hasta hace dos décadas, las campañas se desarrollaban en plazas, parques, patios, calles, medios tradicionales y debates televisivos. La construcción de imagen dependía de la cobertura periodística y del contacto directo con el electorado. Candidatos como Álvaro Uribe en 2002, Antanas Mockus en 2010 o Gustavo Petro en sus recorridos por plazas apostaban por el cara a cara, por llenar espacios físicos con sillas y discursos. Sin embargo, desde las elecciones de 2018, y con mayor fuerza en las regionales de 2023, estas campañas migraron al terreno digital. Hoy, el número de seguidores en redes sociales puede pesar más que el número de asistentes a un mitin. La política se ha convertido en una narrativa visual, emocional y acelerada, donde el algoritmo decide a quién le llega el mensaje.
Las redes sociales: el nuevo mitin político
Plataformas como TikTok e Instagram han transformado la lógica de las campañas. Lo que antes era un discurso de 40 minutos, ahora se resume en un video de 30 segundos. En 2023, varios alcaldes electos en ciudades intermedias lograron posicionarse con estrategias digitales creativas, superando incluso a rivales con maquinaria tradicional. Un estudio de Toro Digital —firma especializada en marketing político y análisis de tendencias digitales— reveló que los candidatos con mayor presencia en redes sociales obtuvieron mejores resultados en las urnas, especialmente entre votantes jóvenes.
Esta transformación, aunque democratiza el acceso a la información, también plantea riesgos: la simplificación del discurso, la manipulación emocional y la viralización de la desinformación.
Las redes han ampliado la conversación política, permitiendo que cualquier ciudadano opine, comparta o critique. Sin embargo, también han fragmentado el debate. En Colombia, donde la polarización política es histórica, este fenómeno se ha intensificado. Las campañas digitales permiten segmentar mensajes, pero también aislar audiencias. ¿Estamos más informados o simplemente más divididos? ¿La participación digital fortalece la democracia o la convierte en una competencia de popularidad?
Próximas elecciones
Con las elecciones presidenciales acercándose, los partidos políticos y candidatos ya están diseñando sus estrategias digitales. Influenciadores, videos, transmisiones en vivo y memes serán parte del arsenal político. Ya se perfilan figuras como precandidatos, y muchos de ellos están activos en redes sociales, marcando territorio.
El reto ahora no es solo técnico, sino ético. ¿Cómo garantizar que la política digital no se convierta en una competencia vacía? ¿Cómo recuperar el contenido sin perder el formato?
Reflexión final
La política ya no se construye únicamente en los pasillos del poder. Hoy se configura en los comentarios, en los videos virales, en las opiniones públicas. Las campañas han evolucionado, y con ellas, la forma en que entendemos la democracia. Pero no todo lo viral es valioso.
La transformación digital debe ir acompañada de responsabilidad, educación política y ética comunicativa. Si bien las redes pueden acercar al ciudadano al poder, también pueden distorsionar la conversación pública. En tiempos de elecciones, más que nunca, necesitamos campañas que informen, conecten y respeten. Eso empieza por entender cómo ha cambiado el juego político… y cómo queremos jugarlo.



La política la entiendo como un escenario de desarrollo constante y presente en la cotidianidad. Hablar de marketing o campañas políticas en la era digital es hablar de cómo saber llegarle y acercarse al público objetivo, porque esos espacios de fluidez y de retroalimentación inmediata se prestan para ampliar la perspectiva del pueblo hacia tal candidato. Con esto se amplia el concepto de democracia o participación ciudadana, porque de manera directa generar espacios de opinión y/o debate dirigidos a la subjetividad del tema tratado. Es por eso que, como líderes políticos no solo deben generar polémica por asuntos que pueden tornarse insignificantes; deben ser y utilizar estos medios para políticas de desarrollo social y demás, dirigidas en un contexto de…