La construcción de la política nos corresponde a todos
Por: Jairo Jácome Navarro
Director de Polso
19 de Marzo de 2026

Hablar de política suele reducirse al ejercicio del poder, a los cargos públicos o a los debates entre partidos. Sin embargo, esta visión se queda corta frente a la verdadera dimensión de lo político. Desde la antigüedad, Aristóteles ya advertía que el ser humano es un “zoon politikón”, un animal político por naturaleza. Esto no solo implica que participamos en elecciones o discutimos ideas, sino que vivimos inmersos en una red constante de relaciones donde lo político está presente.
La política no empieza ni termina en el gobierno. Se encuentra en la forma en que una comunidad se organiza, en las decisiones que se toman dentro de un barrio, en la dinámica de una familia o en los acuerdos de una institución educativa. Allí también hay poder, diálogo, conflicto y construcción colectiva. Ignorar esta realidad es limitar la comprensión de cómo funciona realmente la sociedad.
Cuando se entiende la política desde esta perspectiva, cambia también la forma de asumirla. Deja de ser un asunto lejano o exclusivo de unos pocos y se convierte en una responsabilidad compartida. Cada acción cotidiana, por pequeña que parezca, tiene una carga política. Desde elegir participar en un proceso comunitario hasta decidir no hacerlo, todo comunica una postura frente a lo común.
En muchos contextos, especialmente en el nuestro, la política ha sido asociada con prácticas negativas. Corrupción, clientelismo y desconfianza han marcado la percepción ciudadana. Esto ha generado una desconexión peligrosa entre la gente y los asuntos públicos. Se olvida que alejarse de la política no elimina sus efectos; por el contrario, deja el terreno libre para que otros tomen decisiones sin control ni participación.
Recuperar el sentido de la política implica volver a lo esencial: la construcción de lo colectivo. Implica entender que gobernar es solo una parte de un entramado mucho más amplio. La política también está en escuchar, en debatir, en disentir y en construir acuerdos. No se trata únicamente de quién dirige, sino de cómo convivimos.
Las nuevas generaciones tienen un papel clave en este proceso. Su forma de ver el mundo, más crítica y conectada, puede transformar la manera en que se entiende lo político. No basta con señalar errores; es necesario involucrarse, proponer y actuar. La política necesita ser habitada, no evitada.
En ese camino, la formación y el pensamiento crítico son fundamentales. Los espacios de análisis, debate y construcción de ideas se vuelven necesarios para fortalecer una ciudadanía activa. Comprender la política como una herramienta de transformación permite verla con otros ojos, no como un problema, sino como una posibilidad. ¡Bienvenidos a la temporada número 13 de Polso Sociedad Política!
