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El bilingüismo en Colombia, una política que no sale del nivel básico

Por: Javier Sandoval Montañez

Periodista, docente universitario y magister en educación y especialista en dirección de empresas

08 de Abril de 2026

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Por allá, en la ya lejana década de los ochenta, la enseñanza del inglés era bastante marginal. Si  acaso un curso en uno de los últimos años y pare de contar. Por fortuna esto ha ido cambiando, aunque seguimos sin poder consolidar una política pública sólida que les permita a los estudiantes de bachillerato conseguir el dominio de una segunda lengua al final de su proceso formativo.

En el ranking de países con dominio de inglés como segunda lengua, Colombia está en el puesto 77, calificado con nivel “muy bajo”, según el EF EPI (Índice de Nivel de Inglés en la Educación Básica).  

Tras la “apertura económica” a comienzos de la década de los 90, la Ley General de Educación (1994) entendió que la enseñanza del inglés podría ser un motor para impulsar la movilidad laboral y mejorar la calidad de vida, dentro de ese mundo globalizado al que le estaba abriendo las puertas.

Sin embargo, los esfuerzos hechos mediante políticas públicas orientadas al bilingüismo se han quedado en buenas intenciones, porque los resultados en las pruebas muestran que seguimos en la parte baja de la tabla de países con dominio del inglés como segunda lengua.

Según experiencias en otros lugares del mundo, el bajo impacto que han logrado las políticas nacionales en Colombia está asociado a la falta de una inmersión generalizada, que vaya más allá de las aulas. El Plan Nacional de Bilingüismo ha permitido el aumento de horas de inglés, pero sigue siendo un curso aislado, mientras que en otros países la enseñanza de inglés se ha integrado al currículo, es decir, cursos como matemáticas y geografía, entre otros, se enseñan en ese idioma, además de contar con actividades extracurriculares también en inglés.

Las pruebas Saber 11 en Colombia, que en materia de inglés se califican según el Marco Común Europeo, muestran a la mayoría de los estudiantes (entre el 60 y 70%) en el nivel básico (A y A1). Solo una pequeña fracción alcanzó niveles superiores; estudiantes de colegios privados bilingües.  Y es que la diferencia entre los colegios oficiales y no oficiales es bastante evidente, mientras los públicos alcanzaron un promedio de 252 puntos en las pruebas de inglés, los privados lograron un puntaje promedio por encima de 290.

Esto lo que evidencia es que hoy día en Colombia el bilingüismo, es un lujo que solo se dan las familias que consiguen matricular a sus hijos en colegios privados, que tienen como promesa la enseñanza del inglés como parte integral del currículo. 

Pero más allá de lo anecdótico es que esta brecha se ve reflejada en oportunidades de acceso a educación superior, a becas y a empleos. Según un estudio de la Asociación Nacional de Instituciones Financiera (ANIF) el bilingüismo aumenta las probabilidades de un empleo mejor remunerado en un 25%. Por ejemplo: en un nivel operativo un empleado con dominio de una segunda lengua puede ganar un 60% más que uno en una labor equivalente en la que no requiera otro idioma. En los cargos profesionales, según ANIF, esa diferencia salarial puede llegar al 50%.

¿Y qué pasa con quienes se encargan de la enseñanza de la segunda lengua? Lo que dicen los estudios es que mientras la demanda de docentes con alto nivel de inglés es cada día más creciente, la formación de profesores bilingües, por parte del Estado, es lenta y su remuneración depende de si su empleador es una entidad oficial o una privada.

Según el propio Ministerio de Educación (MEN) la mayoría (entre el 60 y 70%) de profesores de inglés en los colegios públicos no llega al nivel intermedio-alto (B2), requisito mínimo, según los estándares internacionales, para la enseñanza de ese idioma. Y es que el bilingüismo no es un incentivo salarial per se entre los docentes oficiales, pues un profesor de inglés gana igual que uno de matemáticas o educación física. Lo que vale es si cuenta con maestría o doctorado.

Donde se aprecia el dominio del inglés es en los institutos de enseñanza de este idioma o en los colegios bilingües, aunque las diferencias salariales son evidentes. En un instituto un docente de inglés gana entre 1,8 y 2,2 millones de pesos, pero está sujeto a una alta rotación y al pago por horas. En un colegio bilingüe, un profesor puede ganar entre 5,5 y 9 millones de pesos, pero debe demostrar dominio C1 y metodologías internacionales. Entre tanto un docente en un colegio del sector oficial (aunque no sea bilingüe) puede ganar casi 4 millones, solo con una licenciatura y hasta 14,5 millones de pesos si tiene doctorado.

El Plan 2023-2034 del actual gobierno plantea una transición hacia el multilingüismo, dándole valor a las lenguas indígenas y afrodescendientes. A priori un acto de justicia social, pero en la práctica esto lo que puede conseguir es una dispersión de los esfuerzos y que al final se debilite la enseñanza del inglés, hasta ahora la más importante en el mundo de los negocios y el intercambio cultural.

A lo largo de las últimas 3 décadas ha habido otras iniciativas como Colombia Bilingüe o Colombia Very Well, pero no tienen continuidad porque cada gobierno quiere imponer la suya. A esa falta de consolidación de esta política para que trascienda en el tiempo hay que sumar la falta de integración entre la formación docente, la tecnología, la inversión en programas de inmersión y el fortalecimiento de la educación bilingüe desde la primaria. Mientras no se logre esto, los esfuerzos van a ser inútiles e improductivos. 

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