Somos y necesitamos seguir siendo
Por: Carlos Eduardo Navarro Soto
Diseñador gráfico
17 de Abril de 2026

A lo largo de nuestra vida vamos adquiriendo conocimientos de todos los hechos que han sucedido en nuestra ciudad y que han marcado nuestro desarrollo. Así como en las conversaciones familiares se van recreando momentos que fueron importantes para que se mantenga la unidad y el amor, así mismo se debe poco a poco ir recordando lo que hemos sido como ciudadanos y que ha sido parte fundamental e importante en nuestro crecimiento como comunidad.
Entendiendo como cultura un grupo de creencias, artes, costumbres y conocimientos que identifican una sociedad y que generacionalmente van heredando identidad, vemos con preocupación en nuestra ciudad la falta de procesos de conservación de todo lo que nos identifica como ocañeros. Somos conscientes que debido a las nuevas tecnologías todo va cambiando y que muchas influencias ajenas van llegando a nosotros.
Es nuestro deber como personas mayores ir poco a poco inculcando nuestras vivencias para lograr conservar todo los que nos identifica.
Desarrollar en niños y jóvenes lo importantes que somos, no solo como persona sino como parte de una sociedad sin olvidar y dando mucha importancia de quienes hemos sido, quienes somos y quienes seremos, mediante charlas, talleres, conversaciones y educación es una gran manera de lograr la participación y a la vez la integración como protagonistas de la historia misma.
Poseemos un lenguaje único que nos identifica por fuera, vemos en ferias locales la integración de diferentes artículos que nos hacen únicos, contamos con personajes que hacen sentirnos orgullosos de nuestra raza a nivel nacional y eso es suficiente para despertar y lograr que las nuevas generaciones se identifiquen y hagan propia nuestra identidad.
Es una tarea difícil, pero a la vez es una experiencia muy interesante, ya que somos una ciudad con diferentes influencias de cultura desde la época de las migraciones extranjeras, la globalización que nos afecta fuertemente y además de los desplazamientos vividos por años debido a la violencia de la zona que nos rodea y de la que somos parte. A pesar de estas influencias y tendencias hacia la estandarización, la cultura local rara vez desaparece por completo; más bien evoluciona.
